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somos lo que comemos

6 consejos clave: ¡empieza HOY a mejorar tu alimentación!

Comienza a ser la época del año en la que aparecen dos palabras en boca de muchos de nosotros, en las conversaciones de ascensor, en el supermercado, con los amigos tomándote unas cañas… dichas con una mezcla de humor y temor: ¡OPERACIÓN BIKINI…!!! Lo que genera, miedos, temores, inseguridades, puede afectar a la autoestima… Pues bien, por un lado, no debemos juzgar a nadie ni juzgarnos nosotros mismos por nuestro aspecto físico; cada uno es como es, único en sí mismo. Por otro lado, ¿no creéis que es más fácil cuidar nuestra alimentación en el día a día durante todo el año? ¿no es mejor incorporar una serie de hábitos saludables e introducirlos en nuestra rutina como el lavarse los dientes o asearse? Sin duda, nuestra salud lo agradecerá infinitamente, enfermaremos mucho menos, nuestras defensas estarán más fuertes, nuestro cuerpo se autorregulará en peso y no tendremos que recurrir a dietas de última hora tan peligrosas como ineficaces.

Hay que tener en cuenta, en primer lugar, que puedes estar obeso o “rellenito” y estar desnutrido, a esto es lo que nos lleva la alimentación industrial, a estar obeso y, además, desnutrido. Hoy en día, en general, comemos demasiada comida procesada, demasiado calórica, con muchos azúcares, aceites saturados, alimentos precocinados, congelados, enlatados, etc… que nos llevan a un aumento de peso y que además nos enferman. En nuestro caso, creemos firmemente en que una alimentación natural, sana y equilibrada debe ser parte fundamental de nuestra preparación y la tenemos asumida desde hace muchos años como una filosofía de vida. Y tampoco es necesario, ahora, obsesinarse con esto, pero sí tenerlo en cuenta porque es la mejor inversión que podemos hacer con nostoros: la salud. Por eso, queremos compartir con vosotros estas recomendaciones, basadas siempre en las indicaciones de médicos deportivos y especialistas en alimentación. Y, por supuesto, más que testadas por nosotros, ya que llevamos algunos años incorporando estos hábitos. Más que una dieta explícita, vamos a contaros una serie de aspectos o temas a tener en cuenta que mejorarán, sin duda, tu alimentación, tu salud, tu cuerpo y, por extensión, tu mente y estado de ánimo. Los agruparemos en 6 grandes cuestiones que tienes que tener en cuenta:

      1. Los lácteos: Independientemente de que tengamos una intolerancia o alergia a la lactosa, sería bueno que redujésemos el consumo de lácteos, en general. Si nos damos cuenta, el ser humano es el único animal que, de forma antinatural, sigue tomando leche tras su periodo de lactancia. A parte, hay que decir que lo que hoy en día llamamos leche de vaca, poco tiene que ver con la leche de vaca natural de años atrás, habiendo quedado relegada a un conjunto de compuestos que intentan presentar un producto pseudolácteo, el cual, nada tiene que ver con el verdadero origen de la leche natural. Además, suelen ir enriquecidas con una serie de compuestos, supuestamente beneficiosos, que en muchos casos y depende del individuo, no lo serán tanto. Ya que, por ejemplo, el calcio, lo podemos obtener de otros alimentos con mayor contenido porcentual en este elemento, como son las semillas de sésamo crudas. Una opción más saludable, en el caso de no poder vivir sin leche, son las leches vegetales y, si puede ser, hacernos nosotros nuestra propia leche vegetal en casa, la cual, puede salirte, en muchos casos, a un coste muy parecido a las leches de almendra que se comercializan pero siendo aún más sana (para un litro de leche: 1 litro de agua, 200 gramos de almendras crudas peladas que habrá que hidratar previamente durante algunas horas y, para endulzar un poquito, miel, dátil o sirope de agave. Trituramos todo bien y colamos con una tela de algodón limpia -los restos que te queden de almendra molida, puedes utilizarlos para tus postres, galletas, etc.). Respecto a otras leches vegetales, la que menos te recomendamos es la de soja, ya que suele utilizarse soja transgénica.

      2. El pan y las harinas: A parte de que, en general, comemos demasiados hidratos de carbono en nuestra alimientación, lo que hoy llamamos “pan”, nada tiene que ver con el pan de verdad y su valor nutricional y al que muchos de nosotros nos agarramos y nos engañamos como que es bueno y necesario. El pan de harina refinada de trigo transgénico que se ingiere en la actualidad, es una mezcla de almidón que, lejos de nutrir, lo que hace es aportarnos cantidad de calorías vacías que nos desmineralizan, ya que le han quitado el germen y el salvado, y nos conduce a cantidad de enfermedades directamente relacionadas con esta falta de minerales, como son: obesidad, cáncer de colon, osteoporosis, hemorroides, colesterol, estreñimiento… Todas ellas tienen en común, la baja cantidad de fibra y la falta de las vitaminas y minerales, especialmente la E y el complejo B. Lo que hace muchos años era el mejor y más nutritivo alimento del mundo, ha pasado a provocarnos ciertas enfermedades e intolerancias porque, antes, el hombre molía el trigo entre piedras para obtener primeramente la harina íntegra, esos granos molidos eran mezclados con levadura viva, y no química, sal y agua, para formar una masa que se dejaba fermentar hasta que subía como resultado del dióxido de carbono que se produce por acción de la levadura. A continuación, se horneaba y se conseguía el auténtico PAN y, además, porque se trataba de trigo no modificado genéticamente, no como todo el que se encuentra hoy en día, a no ser que tenga el respaldo del sello ecológico. El pan que tendríamos que consumir debería no ser refinado, ya que todas las vitaminas y minerales se encuentran en el salvado y en el germen de trigo que retiran al refinarse. Sigue siendo una harina muy rica en hidratos de carbono pero serían como ‘calorías vacías’. La razón de refinar la harina, no es otra que garantizar una mayor duración de la misma, puesto que el grano íntegro contiene grasas y es susceptible de enranciamiento más rápidamente.

        Por tanto, os recomendamos, SIEMPRE utilizar harinas integrales ecológicas y, preferentemente, espelta o escanda, centeno, avena… Y, os animamos a hacer vuestro propio pan con levadura madre casera!!! ¿Porqué no? Es muy fácil y puede hacerse en casa. ¡Os contaremos cómo hacerlo al final del artículo!

      3. Frutas y verduras: Debemos intentar consumir, únicamente, frutas y verduras de temporada; intentando que sean ecológicas y de producción local o cercana a nuestro lugar de hábitat. Os facilitamos el enlace al calendario de frutas y verduras de temporada: pincha AQUÍ.

      4. Carnes y pescados: No vamos a entrar aquí a defender el ser o no ser vegetariano, porque creemos que es una elección libre de filosofía de vida. Nosotros tenemos nuestra propia opinión y no queremos condicionaros. No obstante, os recomendamos que veáis un documental muy interesante que quizá os ayude a forjar vuestra propia elección, titulado “Cowspiracy”. Pincha AQUÍ para verlo. Si optamos por no comer carne o pescado, debemos buscar las proteínas en aquellos alimentos del reino vegetal que contengan un alto grado en proteínas y hierro, como pueden ser las semillas de sésamo crudo, calabaza, quinoa…, espinacas, brocoli, lentejas, garbanzos, judías, frutos secos… En cambio, si optamos por comer carnes y pescados, debemos intentar consumirlos, de igual forma, de temporada, frescos y huyendo de la acuicultura o producciones cárnicas masivas de origen desconocido.

      5. La sal: Eliminar la sal o sustituir la sal blanca común por sal rosa del himalaya. Este tipo de sal tiene muchos beneficios y propiedades ya que contiene los 84 elementos que se encuentran en nuestro cuerpo de forma natural.

      6. El azúcar: Reducir al mínimo el consumo de azúcar. Y, por supuesto, el azúcar blanca común ¡¡¡PROHIBIDA!!!, ya que están más que demostrados sus efectos dañinos para nuestra salud y cuerpo. Sustituyámosla por azúcar panela, que es el azúcar extraído directamente de la caña de azúcar sin ningún procesado (no es el azúcar que todos conocemos como moreno, es mucho mejor que éste). También, podemos buscar otros edulcorantes en la miel o en el sirope de agave.

Por último, queremos compartir con vosotros la receta de nuestro PAN de VERDAD. Un pan como el que se hacía antaño y que podréis hacer en vuestra casa de forma fácil, natural y sencilla. Muchos nos diréis que viviendo en un mundo acelerado, como en el que nos incitan a vivir hoy en día, es muy difícil dedicar tiempo a hacer nuestra propia comida, pero insistimos en que si no nos cuidamos a nosotros mismos, ¿quién nos va a cuidar? Para nosotros, no es perder tiempo, es la mejor inversión y el mejor regalo que te puedes hacer tanto a ti como a tu familia. Y, te aconsejamos, que disfrutes también del proceso. Como para todo, ¡disfrutad del AQUÍ y el AHORA!

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Joanna Wójcik y Nelson Bardón, dos amantes de los VIAJES, el ARTE y la FOTOGRAFÍA. Desemos compartir nuestros descubrimientos, experiencias, fotografías y propuestas artísticas a raíz de nuestros viajes. Entendemos que la felicidad nunca será plena si no se comparte.
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4 comentarios sobre “somos lo que comemos

  1. Muchas gracias por todos vuestros consejos. La verdad es que comparto con vosotros estas recomendaciones.
    El documental ya lo he visto. Es escalofriante. ..y cuenta esa verdad que nadie quiere escuchar.
    Yo también os recomiendo un documental que se llama “ten billion”.
    Un saludo y seguir así.

  2. Animo con vuestro proyecto. Me encanta. Con la alimentación es realmente serio que nos planteemos qué y cómo nos alimentamos. En mi caso me guio por el sentido común . Por los alimentos sanos, ecológicos , .
    Tengo un pequeño huerto en casa, que cultivo ( con ayuda de familiares), con compost. Unas gallinas , compro en mercados locales.

    • Antes de nada, muchas gracias por tus ánimos, Marta. Nos alegra mucho saber que nos sigues y lees. Para nosotros, también, es muy importante la alimentación saludable como has podido comprobar. Cuerpo y mente están en relación directa, influyendo el uno en lo otro. Debemos cuidar de ambos para tener un estado de salud integral y óptimo. Saludos y un abrazo!

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