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¡¿Pero qué me están contando…?!

La primera frase que solemos decir en nuestras charlas y presentaciones es: “VIAJANDO a MEDIA LUNA es un proyecto vital que consiste en VIVIR VIAJANDO, sin fecha de regreso definida…”. También, es lo primero que contestamos cuando nos preguntan, en un entorno más íntimo, amigos, conocidos y familiares, sobre el proyecto. Sus reacciones son infinitas, muy diferentes e inesperadas; motivo por el cual, hemos decidido condensarlas en este post.

Por un lado, nos encontramos con personas que nos oyen con, aparentemente, mucha atención pero no nos escuchan. No se dan cuenta, o no quieren darse cuenta, de que es un nuevo modo de vida y de largo recorrido por TODO el mundo. Nos dicen: “pues, cuando volváis quedamos para tomar algo y ya nos contáis…”. Nosotros nos miramos a la cara y con nuestros ojos nos decimos: “no han entendido nada…”. Otros están tan preocupados por mirarse en su propio ombligo que muestran una indiferencia total a lo que les cuentas. ¿Será envidia? Por supuesto que notamos cierta envidia, pero claro está, en diferentes grados: una envidia sana y natural, otra no tan sana y otra, incluso, ofendida que nos deja boquiabiertos.

Por otro lado, hay quien acepta, respeta y admira, pero tiene la esperanza que volvamos pronto. Quizá sea una muestra de excesivo apego y dependencia emocional hacia nosotros. Lo vemos como algo natural, sobre todo, en familiares de primer grado.

Otro grupo, por cierto, no muy numeroso, de personas de edad avanzada que empatizan con nosotros y el proyecto al 100 por 100, quizás, porque se dan cuenta de que la película de su vida ya ha pasado por delante de sus ojos y no pueden volver atrás para embarcarse en un proyecto similar, aunque lo deseen. En especial, con estas personas sentimos una compasión profunda y respeto infinito. Por el contrario, dentro de este grupo de personas mayores, también, nos hemos encontrado últimamente, con aquellas que han viajado durante toda su vida por todo el mundo y se ven proyectados, de alguna manera, en nosotros.

Por contra, hemos visto reacciones en gente de nuestra edad que responde de forma asustada e incluso agresiva hacia nosotros. Es una situación en la que no dejan de mostrar sus temores, miedos, complejos y prejuicios. Intentando demostrarte que estamos equivocados, diciéndonos: “vosotros lo que tenéis que hacer es…”. En cierto modo es comprensible y natural por una educación tan pautada y poco dada al autoconocimiento, la autocrítica y la reflexión.

Otra anécdota, que ejemplifica comportamientos dispares entre personas de diferente rango de edad, lo advertimos cuando nos enteramos de que un profesor de instituto, que superaba la cincuentena, nos puso de ejemplo ante sus alumnos, defendiendo nuestro proyecto de forma apasionada. Sin embargo, cuando preguntó a su alumnado qué opinaban al respecto, ellos contestaron que estábamos locos. (Quizá lo estemos y sea un privilegio.) Otros a esta “locura” la llaman ingenuidad e inmadurez. Nosotros pensamos lo contrario.

No faltan, también, quienes se apresuran en darnos millones de consejos como si fuesemos niños, sin pedirlos, y notando en ellos una búsqueda excesiva de protagonismo. Probablemente, sin ser conscientes ni malintencionados, por supuesto, y arrastrados por lo sugerente y abierto que es este proyecto.

Sin duda, el apoyo más efectivo y objetivo, lo recibimos de aquellos viajeros que ya han realizado algún tipo de empresa vital similar a la nuestra, o bien, siguen inmersos en ella. Su experiencia nos avala y nutre. Se sienten identificados con nosotros y muchos de ellos nos dicen que el paso más importante ya lo hemos dado: tener la decisión tomada y una fecha para partir.

Algo que, últimamente, nos ha hecho sonreír, fue cuando una amiga de la edad de nuestros padres nos contaba lo que habían dicho sus amigas al hablarles de nosotros y enseñarles una foto nuestra: “¡pero si son como nuestros hijos!”. ¿¡Qué imagen habrían preconcebido sus mentes de nosotros!?

Percibimos, en muchas ocasiones, la mirada cansada, resignada y frustrada de quien quiere subirse a un tren como el nuestro, quizá por estar harto de su rutina diaria que le ahoga, pero no puede por sus obligaciones laborales, familiares, económicas, etc. Nosotros lo entendemos y empatizamos con ello. No obstante, creemos que, en la mayoría de las veces, los condicionantes y excusas nos las ponemos a nosotros mismos. Incluso, ha llegado a nuestros oídos que hay gente la cual piensa que somos multimillonarios: “este chico seguro que ha dado un pelotazo con algún proyecto, se ha forrado y ahora se va con una linda jovencita a dar la vuelta al mundo”.

Desde luego, lo que más nos emociona y da sentido profundo a nuestro proyecto, es recibir el apoyo sincero e incondicional de algunos de nuestros seguidores, o de quien no está tan activo en el seguimiento pero nos envía mensajes de aliento que nos llegan al alma. O, por otro lado, nos toman de ejemplo para animar y motivar a quien lo necesita, para de este modo beneficiarle en algún aspecto de su vida.

Entendemos que nuestra opción es tan válida como otra cualquiera y que estas respuestas y reacciones, al igual que otras muchas con las que, sin duda, nos encontraremos; son inherentes a la naturaleza humana y a las estrategias que la personalidad de cada uno va tejiendo a su alrededor a lo largo de la vida para protegernos. Solamente depende de nosotros el decidir deshacer esa madeja y adentrarnos en el verdadero viaje: el viaje de piel para adentro, es decir, nuestro viaje interior.

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Joanna Wójcik y Nelson Bardón, dos amantes de los VIAJES, el ARTE y la FOTOGRAFÍA. Desemos compartir nuestros descubrimientos, experiencias, fotografías y propuestas artísticas a raíz de nuestros viajes. Entendemos que la felicidad nunca será plena si no se comparte.
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4 comentarios sobre “¡¿Pero qué me están contando…?!

  1. Esto me recuerda a la frase atribuida a D. Quijote de la Mancha “Ladran Sancho, señal de que cabalgamos”. Yo os admiro y os entiendo, con cierta envidia jeje. Vuestra acción es admirable y necesaria para que la gente rompa el yugo de los miedo absurdos. Enhorabuena y feliz vivencia!!

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