cuerpo y mente para el viaje

cuerpo y mente para el viaje

Últimamente, varias personas (y no solamente amigos o conocidos, sino otras personas que se interesan por nuestro proyecto) nos han preguntado: ¿Tendréis que estar muy preparados físicamente? ¿Esto no vale para cualquiera, no? ¿Cuánto tiempo dedicáis a entrenaros para estar preparados para tantos días de viaje en bicicleta con tanto peso?… Pues bien, visto que tanta gente tiene curiosidad por la parte de entrenamiento y preparación previa al viaje, queremos compartir esta publicación con vosotros para despejar algunas dudas y, también, acercaros un poco el proceso preparatorio.

Bien es cierto que se debe tener una condición física óptima mínima pero, hay que recordar, que… ¡no vamos a hacer el Tour de Francia! Por mi parte, mi relación con el mundo de la bicicleta siempre ha sido muy estrecha desde que era niño, ya que me he dedicado a la competición desde que tenía 11 años y, para ello, los entrenamientos son muy intensos y específicos para pruebas muy explosivas y, conforme avanzas en las categorías, cada vez con más kilómetros de fondo. Es una preparación muy intensa y milimetrada si quieres disfrutar del mundo de las carreras. Por supuesto, este tipo de preparación no sería la adecuada para iniciar un viaje como el que vamos a realizar, en el que lo que importa no es la intensidad, el ritmo elevado o la potencia, sino la resistencia y la capacidad de perseverancia; lo que se viene llamando en el argot ciclista “coger una marcheta”, es decir, tu ritmo y avanzar poco a poco. Por tanto, de nada sirve una preparación tan intensa y específica porque sería como llevar un Ferrari en primera durante la ruta del Camino de Santiago. No tendría el menor sentido y desperdiciaríamos mucha energía muscular en el periodo de preparación que jamás emplearíamos.

Por otro lado, Joanna, ya tiene la experiencia de un viaje en solitario con bicicleta y alforjas, con lo cual, sus conocimientos cuentan mucho para ambos a la hora de diseñar los entrenos y preparación física más específica para este tipo de itinerarios.

Vayamos al grano, entonces. Es importante, durante el invierno, combinar alguna ruta esporádica en bicicleta con salidas a caminar por la montaña (trekking o similar), buscando, progresivamente, alcanzar sendas de mayor pendiente para ir fortaleciendo nuestras piernas poco a poco. Pasado el periodo más crudo del invierno, lo que solemos hacer es salir, al principio de la preparación, unas tres o cuatro veces por semana haciendo una media entorno a los 40-50 km; reservando uno de los días (preferentemente, el fin de semana o como último entreno de la semana) para realizar una salida larga o de fondo (de unos 100 km). Con este tipo de entrenamiento, no buscamos encontrar un pico de forma que nos permita tener la mejor condición en nuestro cuerpo para un periodo de tiempo corto, como ocurre en la competición, sino todo lo contrario, tener una condición física óptima para mantenerla durante el mayor tiempo posible, es decir, que nuestro cuerpo se habitúe a un “trabajo” físico que pueda soportar con comodidad durante 30-40 km diarios, que será nuestra estimación por día durante nuestro Viaje a media luna. Quizá os preguntareis qué pasa con la carga de las alforjas, ¿cómo la simulamos? Para resolver este asunto solemos intercalar algún día de la semana entrenos de fuerza que consisten en ascender un puerto de dureza y extensión media (unos 5-6 km) con un desarrollo muy duro, es decir, plato o catalina grande y piñones pequeños. No conviene abusar de este tipo de entrenamiento y, hay que tener en cuenta, que se debe introducir pasados unas cuantas semanas y cuando tengamos, en torno a unos 1.000 km acumulados en nuestras piernas. El resto de días, la frecuencia de pedaleo debe ser alta para evitar lesiones tipo tendinitis y otro tipo de problemas derivados de una sobretensión en músculos y tendones.

Por tanto, y en resumen, veis que la preparación física tampoco es tan intensa, simplemente salir un par de días o tres a ritmo suave durante 40 km aproximadamente y luego, el fin de semana, por ejemplo, un día de ruta larga. De todas maneras, tenemos que decir, que aunque dispongáis de menos tiempo para las salidas y, a lo mejor, sólo podáis emplear dos días a la semana no pasa nada. Únicamente, tenéis que tener en cuenta que al comienzo de vuestro viaje deberéis empezar con jornadas de baja intensidad y suaves para ir cogiendo, poco a poco, ese tono físico que os dará el día a día después de las primeras jornadas.

Otra razón por la que son importantes estas salidas previas para un viaje en bicicleta con alforjas, es que nuestro cuerpo no sólo se debe acostumbrar al pedaleo sino también, y es muy importante, a la postura, por ejemplo nuestro culo deberá acostumbrarse al sillín, la postura deberá ser la idónea para ir lo más cómodo posible y, de esta manera, evitar dolores en brazos, cuello, etc… En este sentido, sería recomendable si nos compramos una bicicleta nueva o no la hemos utilizado durante un viaje largo, hacer un pequeño estudio biomecánico en el que un profesional estudiará y adaptará de forma ergonómica nuestra bici a nuestro cuerpo y su morfología. Algunos pensaréis que es un gasto innecesario pero, nosotros, lo vemos como una inversión ya que nos reducirá mucho el riesgo de padecer algún tipo de lesión derivada de un mal ajuste de nuestra bicicleta a nuestro cuerpo.

En cuanto a la preparación mental, pienso que no toma un carácter tan importante como, por ejemplo, en la competición. Aquí lo importante es tener una buena motivación para el viaje, un buen proyecto de ruta y, lo demás, vendrá sólo. Sí es importante, sin embargo, que si decidimos hacer el viaje con tienda de campaña o saco y durmiendo al raso, no será lo mismo que en albergues u hostales y, en este caso, habrá que estar preparado mentalmente para cuando llegue el momento de no saber dónde acampar o dónde ponerte con tu saco a dormir. Simplemente, te decimos que es importante que asumas que debes estar preparado para este tipo de incertidumbre en el caso de que quieras un modelo para pernoctar “low cost”. En definitiva, la componente psicológica de la preparación más importante, en los meses previos, es una buena motivación por nuestro viaje.

También, queremos comentar que es muy determinante que cuidemos nuestra alimentación. Comer variado y productos lo más naturales posibles y de temporada, reduciendo o eliminando nuestro consumo de azúcar blanco (si podemos sustituirlo por azúcar panela) y harinas refinadas (intentando utilizar harinas integrales del tipo espelta, centeno…); así como, una buena hidratación diaria y más, por supuesto, durante nuestros entrenos. Pero todo ello sin obsesionarnos y escuchando a nuestro cuerpo. En este sentido, quizá publiquemos próximamente un post relacionado con la alimentación, basándonos en nuestra experiencia y en los consejos que hemos recibido, durante nuestra vida, de profesionales de la medicina deportiva y de la nutrición natural. ¿Qué os parece? Ya os iréis dando cuenta de que nos gusta cuidar mucho este aspecto y que nuestro cuerpo y mente nos lo agradecen.

Como veis, no es tan complicada ni específica la preparación física y mental, o al menos, no es tan determinante como en otras modalidades ciclistas. Y, en principio, cualquiera con una buena motivación, puede llevarla a cabo. ¡Os animamos!

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Joanna Wójcik y Nelson Bardón, dos amantes de los VIAJES, el ARTE y la FOTOGRAFÍA. Desemos compartir nuestros descubrimientos, experiencias, fotografías y propuestas artísticas a raíz de nuestros viajes. Entendemos que la felicidad nunca será plena si no se comparte.
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4 comentarios sobre “cuerpo y mente para el viaje

  1. Que liberdad! 🙂 Que invidia tambien!
    Seguro que se poneran en contacto con nosotros cuando llegais a Portugal (non somente a Lisboa). Podemos ayudar a encontrar donde quedar.
    Besos y bueno viaje!

    • Muchas gracias, Carla. Nos llena de mucha emoción escuchar tus palabras de ayuda, apoyo y recibimiento en tu lindo país Portugal, incluso antes de haber empezado a dar nuestras primeras pedaladas. Sin duda, estaremos eternamente agradecidos por ello. Además, sabemos que posees, también, un gran espíritu viajero, eres una gran amante de la fotografía, haces fotos muy interesantes y tienes una gran sensibilidad artística.

      Te invitamos, por supuesto, a que nos acompañes a través de nuestra web y redes sociales. ¡Seguimos en contacto!

  2. Hola Joanna y Nelson: Tenéis por delante un muy hermoso proyecto y, además de daros las gracias por compartirlo, deseo que crezcáis con él, que os haga más felices y sabios. Os apoyaré en lo que buenamente pueda. Para empezar dándolo a conocer a los amigos.
    La mejor de las suertes,
    Carlos

    • Carlos, muchas gracias por tu comentario, tus deseos sinceros y apoyo. No cabe duda de que un alma viajera, como es la tuya, siempre sabrá empatizar con un proyecto como éste. Seguro que contactaremos contigo para que nos aconsejes y recomiendes lugares por los que pasemos cuando demos el salto a otros continentes, los cuales tú ya has descubierto con tu mirada tan personal y especial. Un fuerte abrazo y ¡seguimos en contacto!

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