Joanna Wójcik

Así fue… mi primera vez

En toda primera vez, siempre nos enfrontamos a temores, miedos, prejuicios, a cómo nos imaginamos que será la experiencia… Pues bien, la primera vez que decides hacer tu primer viaje largo en bici y sola, sin tener ni idea de nada, salvo tu ilusión irrefrenable por viajar, sucede lo mismo. Sin embargo, con mucha confianza en tus sueños y una gran determinación por cumplirlos y convertirlos en realidad, ya tienes la motivación necesaria y suficiente para enfrentarte a este gran reto personal. Sí, desde luego, pienso que lo más importante es decidirse a hacerlo, espantar tus dudas y mirar hacia adelante con determinación, dispuesta a resolver cualquier tipo de adversidad que vaya surgiendo al paso.

Para algunas personas, el tomar la decisión de viajar y dejar todo atrás, puede producirles inquietud, vértigo e intranquilidad. El hecho de renunciar a una vida estable y apostar todo a una carta por una vida excitante, pero no exenta, a la vez, de muchos cambios, incertidumbres y signos de interrogación, les paraliza absolutamente. Aún más si cabe, por la contaminación cultural y social de ser mujer. No obstante, viajar sola en bici es posible y en este post te contaré mi experiencia.

Antes de diseñar ni siquiera la ruta, dentro de mi corazón había una gran fuerza latente por moverme, por descubrir el resto del país en el que había aterrizado justo diez meses antes y, el cual, empecé a conocer con algunas escapadas esporádicas e improvisadas. Pero mi sed de viajar constantemente no era suficiente para mí de esta forma. Algún día, durante una de mis visitas turísticas al sur de España, alquilé una bicicleta y tras dos días conociendo la ciudad sobre las dos ruedas, una chispa se encendió en mi cabeza y me dije: “¿y por qué no viajar en bicicleta?”. Tras unos meses, me encontré buscando y rebuscando un caballo de acero con todo lo necesario para embarcarme en mi primera gran aventura cicloviajera.

Después de varios peregrinajes a distintas tiendas de ciclismo y preguntar a algunos amigos relacionados con este mundo; me vi a horcajadas de una híbrida, cargada de un par de alforjas encima y una bolsa de manillar por delante. Vestida con ropa técnica, con un coulotte y el casco puesto, llevando una mochila deportiva – ligera y cómoda con, además, una bolsa para el agua (tipo camel back) y un buen sistema de ventilación en la espalda. Vamos… ¡qué parecía un astronauta a punto de subirse al transbordador espacial de camino a la luna!

Vale, ya has decidido emprender tu viaje. Bien. ¿Y ahora qué? Dejar todo poniéndolo patas arriba y enfrentarse a todos tus miedos y temores. ¡Pues sí! No hay otro remedio. Todo es posible si crees en lo que haces. ¡Claro que sí! Tu único enemigo eres TÚ, el que hace las cosas más difíciles. Empecemos con el cambio en la mente, nuestras creencias y nuestras prioridades. ¡Eso será fundamental!

No todo el mundo – claro está – cambia la vida “más o menos” ordenada y estable, por lo menos, aparentemente segura, con un piso comprado o alquilado y un trabajo fijo, por otra, que “lo único” que le puede ofrecer y asegurar es vivir cada día como un día diferente, con momentos inesperados, que te producen en la sangre una cantidad muy grande de adrenalina. Pero muy rápidamente nos damos cuenta que, gracias a atreverse a cumplir nuestros objetivos y dejar todo lo que nos dificulta hacerlo, ello nos permite recibir la vida con los cinco sentidos, percibir todo lo sustancial… Deleitándonos con el presente… con el instante… Vivir en PRESENTE CONTINUO, no en pasado o en futuro como solemos hacer.

Pero claro, ahora me diréis: “Yo no he viajado nunca antes solo. Me falta la experiencia y los conocimientos básicos…”. ¡No te preocupes! TODO se puede aprender. Si yo lo he hecho, tú también. Lo primero es tener muchas ganas de hacerlo y un objetivo claro, lo segundo conseguir el conocimiento técnico y enterarse de lo que realmente necesitas para el viaje. Si ya estás acompañado por tu pasión por viajar, ¡manos a la obra! No demores nada y enfréntate al reto. Si no sabes como empezar, coge una libreta y un bolígrafo y crea una estrategia, un plan que te ayude a llevar a cabo tu proyecto.

Ponte en contacto con cicloturistas, seguramente ellos te van a poder aclarar muchas de tus dudas. En mi caso, fue así, pude contar con sus útiles consejos. No te cortes, y si no entiendes algo, ¡vuelve a preguntar! Estás al inicio de tu camino pero, en cierto modo, ya estás viajando, aunque necesitas a alguien que te explique de que trata la cosa. Por supuesto, cada persona te dará una opinión diferente y puede ser que, en vez de ayudarte, te vas a sentir, incluso, más confuso que antes. Sin embargo, creo que siempre es mejor poder comparar diferentes puntos de vista y sacar tus propias conclusiones. En caso contrario, serías un optimista mal informado y sería síntoma de nuestra ignorancia, algo que no queremos, ¿verdad?

¿Y no puedo coger mi bici vieja, si ya la tengo guardada en el sótano, cubierta de polvo y, olvidándome de comprar una nueva, comenzar mi aventura? ¡POR SUPUESTO! Desde luego, si ya dispones de alguna bicicleta, aunque sea vieja y de segunda mano, mientras funcione, no hace falta comprar una nueva si posee unas condiciones mínimas con la que puedas pasarle una revisión y puesta a punto en un taller. ¡Utiliza ésta que ya tienes para tus primeros viajes! ¡Claro!

Sin embargo, ¿todavía no sabes mantenerla y repararla? ¿No eres capaz de diferenciar un tronchacadenas de una llave allen, no sabes qué son los parches y para qué sirven los desmontables? Si tu respuesta es sí, ¡no te desanimes! Trátalo como otro desafío que hay que superar, no como un obstáculo en tu camino, porque, ¡de verdad!, no lo es. No cabe ninguna duda, también, que a cambiar la cámara no aprenderás hasta que no tengas que hacerlo tú mismo. Con el paso del tiempo, conseguirás la soltura necesaria y superar este tipo de problemas no te va a resultar tan complicado. Lo más importante es que te proveas de las herramientas imprescindibles para que te permitan arreglar tu máquina en caso de urgencia. Tampoco, vas a tener que aprender toda la mecánica a la vez. Mientras no viajes por tierras inhóspitas, no tiene ningún sentido hacerse un experto. Siempre te encontrarás a alguien que te puede ayudar. Recuerda, también, que las tiendas y los talleres no desaparecerán de repente porque tú decidieras emprender un viaje.

En cuanto a los miedos y a la inseguridad, estas son las causas principales por, las cuales, la mayoría de la gente desiste de moverse y, al fin y al cabo, acaba quedándose en el bucle vicioso y sin salida de su rutina, aparentemente, segura. Desde luego, esto es una opción, no estoy diciendo con ello que tener un trabajo estable y una vida convencional, no pueda ser una fuente de felicidad. Pero si sigues leyéndolo con el apetito de viajar en solitario, puedo asegurarte que, a pesar de que pueden aparecer miedos, debes ser consciente de que esto es un mecanismo instintivo y natural de supervivencia, con el que tienes que saber convivir y gestionarlo. Por ejemplo, cuando te encuentras durmiendo en pleno bosque, cualquier sonido se amplifica y te pone en alerta pero debes de intentar relajarte y, acurrucándote un poquito más en tu saco, olvidarte de esa intranquilidad innata y primitiva que todos tenemos.

¡Menos es más! Sin duda, cuánto menos llevas, más avanzas, menos peso tienes que aguantar. Llevar contigo solo las cosas imprescindibles, te dará más libertad y te dejará disfrutar de cada tramo de recorrido mucho más. No puedes transportar contigo todo tu armario ropero, tenemos que limitarnos a tres cambios de ropa como máximo. Hay que reducir la cantidad de cosas y dejar sólo eso con lo que realmente puedes arreglártelas. Recuerda que, aunque en tus alforjas quepa mucho, sería un error convertir el viaje en una pesadilla, sólo por el peso exagerado de tu equipaje. Haz una lista de las cosas indispensables y gestiónalo de manera razonable. ¿Qué os parece que os lo contemos en próximas publicaciones de forma más detallada y precisa?

Merece la pena, también, invertir un poco de dinero en un buen mapa impermeable, preferiblemente, cuanto más detallado mejor, y sólo de la primera región que visitéis – no os recomiendo proveeros de todos los mapas de cada región del recorrido, hay que ser prácticos y, otra vez, recordad que es un peso inútil e innecesario que puedes omitir! Mejor ir comprándolos según avances el viaje. Además, las oficinas de turismo te van facilitando todos los planos o mapas necesarios y, gracias a eso, mantendréis un poco más a raya vuestro presupuesto.

Si quieres compartir tus experiencias y empezar a escribir un blog, puedes encontrarte con otro dilema: qué tipo de dispositivo elegir para poder hacerlo. Claro, dependiendo del uso que queramos darle, nuestra decisión variará. Ten en cuenta, que necesitas una conexión a internet bastante rápida, con buena cobertura y la batería duradera. Si es el único aparato del que dispones para hacer fotos, mejor que tenga una cámara de buena calidad. De mi experiencia, no conviene llevar una tablet por su gran tamaño. Mejor optar por un smartphone, pero tampoco el mejor y de último modelo (por si no quieres llevarte un disgusto cuando se te estropee, sin querer, durante alguna caída o golpe).

A continuación, llegan las preguntas con respecto al alojamiento, la preocupación diaria (y casi siempre presente) de “dónde dormir” y “dónde guardar mis cosas”. Bueno, es un precio que tenemos que pagar por nuestro periplo. De todos modos, pensándolo bien, viajar “buscándote la vida” te permite acercarte a lo cotidiano de cada lugar. Y, aunque en un primer momento, no puedes imaginar la vida sin la seguridad de dormir bajo tu techo, hay muchas soluciones y opciones que te lo facilitan. Yo, personalmente, aprovechaba los albergues, tramitando una credencial de peregrino y encontrando una hospitalidad increíble en la gente. Os recomiendo utilizar plataformas como couchsurfing o warmshower. Y aunque es muy difícil confiar, en la mayoría de los casos, la vida, ella sola, te da las soluciones y te pone a personas maravillosas y buenas, las cuales, nunca podrías pensar que existiesen.

Por tanto, viajeros medialuneros, SÍ, se puede conseguir viajar sola en bici y vivir de esta manera durante un tiempo. Yo soy un ejemplo vivo de que es factible y posible. Es una experiencia que recomiendo a todos, al menos una vez en la vida. ¿Por qué no te animas, te relajas y disfrutas de tu primera vez…?

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Joanna Wójcik y Nelson Bardón, dos amantes de los VIAJES, el ARTE y la FOTOGRAFÍA. Desemos compartir nuestros descubrimientos, experiencias, fotografías y propuestas artísticas a raíz de nuestros viajes. Entendemos que la felicidad nunca será plena si no se comparte.
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